lunes, 18 de abril de 2016

Espelta, la gran apuesta

El cultivo de la espelta se remonta a unos 7000 años y se considera el origen de todas las variedades de trigo actuales. El paso del tiempo apenas a heco Mella en su evolución, lo que hace que sea un cereal que causa muchas menos alergias que el trigo común, que ha sufrido infinidad de transformaciones. Contiene un mayor nivel de proteínas, minerales, vitaminas y oligoelementos. Contiene también los oco aminoácidos esenciales, un alto contenido en magnésico, hierro, fósforo, vitamina E, vitamina B y beta caroteno. Tiene un alto contenido en fibra y en hacido silícico que es uno de los nutrientes más necesarios en nuestro organismo ya que forma parte de nuestros tejidos y orgnos. Tiene propiedades cardiovasculares, gracias a su contenido en zinc. Mejora la circulación sanguínea y el sistema inmunológico gracias al magnesio y al ácido silícico. Su bajo contenido en gluten hacen que su digestión sea mejor, así como su tolerancia al consumo por aquellas personas con alergia al trigo. Aunque bajo, su contenido en gluten no le hacen apto para el consumo por celíacos. Gracias a su alto contenido en fibra favorece el tránsito intestinal. Los panes de espelta tienen un color característico al igual que su aroma y el sabor, que puede resultar algo dulzón. Son panes ligeramente apelmazados ya que su bajo contenido en gluten no permite la retención de los gases originados en la fermentación.

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