sábado, 9 de octubre de 2021

Panes

Hay muchos tipos de pan, unos reciben su nombre por lo que podamos añadir en su amasado para darle un toque especial, como cebolla, ajo, pimentón, etc. Hay otros panes que reciben su nombre de la forma o de la región donde se hace por tradición, como puede ser pan gallego o bolla gallega, la telera Cordovesa (con forma de montera) o la giabatta. Hay otros panes que reciben su nombre por el cereal con que están hechos (al menos el 33%), como son el pan de centeno, el pan de espelta o el pan candeal. España es rica en variedades de pan, tanto por la imaginación de los panaderos, como por el tesón y curiosidad de los molineros que, en combinación con agricultores de algunas regiones, se ocupan de recuperar algunas variedades de cereales ya olvidadas, como el tritordeum, escanda, etc. Aparte de estas afirmaciones, que no tienen discursión, podemos encontrarnos con errores, ya sea por ignorancia o simplemente por mala práctica del profesional que los realiza. Solemos encontrarnos con panes mal catalogados como puede ser el pan integral, sólo el que está hecho con harina 100% integral debe llevar ese nombre. Muchos profesionales añaden salvado a la harina blanca o a una porción de masa común, para hacer el pan integral. Así lo hacen aquellos que hacen pan candeal con harina de otros tipos y le dan el nombre solo por la forma de amasado o el acabado específico de esos panes. Todo va más allá de un simple nombre, se trata de la identidad que cada pan tiene por tradición y que cada panadero debería de preservar. Cada profesional debería estar orgulloso de hacer un producto de tradición justo como hace 50, 70 ó 100 años se hacía y gracias a su fidelidad como artesano puede ofrecer un producto realmente exclusivo y digno de elogiar.